¿Te han dicho alguna vez que te acostumbres a tu dolor crónico de espalda?

Antes de volverte a hacer esta pregunta, me gustaría contarte cómo, con 18 años, me dijeron que me tenía que acostumbrar a mi dolor de espalda. Así, sin más, sin más respuestas ni explicaciones. En ese momento el mundo se me vino encima, imagínate, llevaba meses con dolor, casi sin poder estar sentada ni hacer ejercicio, y de repente, te dicen que tienes que dejar de hacer de todo, cito palabras textuales del médico: »Puedes hacer natación, y si eso.»

Gracias a que soy bastante cabezota, me prometí que iba a encontrar la solución e iba a poder volver a hacer deporte y moverme sin que nada me limitase. A día de hoy, y tras 10 años, nunca me ha vuelto a doler.

¿Te cuento qué he hecho para que me haya dejado de doler la espalda para siempre?

Lo primero de todo, y lo más importante, buscar una segunda opinión. Siempre. No es por desconfiar, pero, ya sabéis, cuatro ojos ven más que dos.

Lo segundo que hice fue empezar a estudiar fisioterapia. Sí, lo sé, no tienes que ponerte a estudiar ahora una carrera de 4 años, ya lo que te faltaba. Para esas cosas estamos los fisioterapeutas, pero bueno, en ese momento fue la carrera que elegí. Pero no fui yo quien me dijo qué tenía que hacer, solo fue el medio para encontrar a la persona adecuada.

Esa persona adecuada fue una profesora que tuve, fisioterapeuta, que gracias a dios, se molestó en escuchar mi historia y querer ayudarme en mi proceso.

Sólo me dio una respuesta, corta, simple y clara: »Tienes que empezar a hacer ejercicio de fuerza». En ese momento yo no sabía ni de lo que me hablaba, yo he hecho deporte toda mi vida, pero nunca me había parado a pensar qué más necesitaba mi práctica deportiva.

Cuando salí de esa consulta, veía las cosas de otra manera, me habían dado una respuesta y un medio para empezar a luchar contra mi dolor de espalda. Y ese fue mi salvavidas.

Actualmente, llevo más de 10 años entrenando fuerza, me he formado, he probado mil combinaciones y formas conmigo misma y, por fin, encontré esa metodología que hizo que mi dolor desapareciese.

Cuando acabé la carrera me empecé a formar en dolor crónico, y descubrí que hay muchísima gente que necesita ayuda, guía y, sobre todo, escucha. Hay muchas personas, como seguramente tú que me estas leyendo, que los médicos los han abandonado y se encuentran perdidos sin que nadie les escuche.

Así que te vuelvo a preguntar: ¿Te han dicho alguna vez que te acostumbres a tu dolor de espalda?

Pues no, no tienes que acostumbrarte, porque al dolor no te acostumbras, el dolor viene y se lleva todo: tus ganas de moverte, tus ganas de salir, tus ganas de relacionarte con los demás, e incluso, tus ganas de reír. Así que no, no dejes que tu cuerpo se acostumbre a tener siempre una alarma sonando. Existen soluciones, no te digo que el camino vaya a ser fácil, por supuesto, porque no lo es, pero sí que existen otras visiones y otras soluciones.

Y aquí entra la fisioterapia, esa gran rama de al salud que muchas veces se desprecia. Los fisioterapeutas nos formamos durante años en dolor y movimiento, somos especialistas, expertos, o cómo quieras llamarlo, de este área.

Los fisioterapeutas te escuchamos, te entendemos y te ayudamos a recuperarte. Porque el dolor crónico tiene solución.

Otro día os explicaré en qué consiste este acompañamiento y tratamiento, que es largo de explicar, pero si no quieres esperar a la siguiente publicación, si sigues deslizando hacia abajo te encuentras con el botón de contacto de Whatsapp, y por supuesto, estaré encantada de escucharte.